Sembrar presencia desde pequeños
Los niños poseen capacidades extraordinarias, tanto psíquicas como corporales, listas para florecer y desarrollarse.
Por eso es tan valioso plantar semillas cotidianas que acompañen ese crecimiento y les permitan desplegarse de forma plena e íntegra.
Cuando existe equilibrio en las fuerzas que habitan en la infancia, su dinamismo puede canalizarse sin disminuir la libertad de movimiento ni interferir en su impulso vital.
Acompañar este florecimiento es un arte encantador, que requiere paciencia y también coraje.

El yoga y la expresión corporal como herramienta educativa y emocional
Lo sustancial aquí no es tanto el qué, sino el cómo.
Los niños poseen su propio lenguaje: más simbólico, lúdico y metafórico. A través del juego se expresan, sanan y se comunican.
Desde Namastecita nos preguntamos: ¿Cuál es el lenguaje de la infancia?
💬 Guillermina de Asociación Pachamama Amalurra (embajadora de Namastecita y profesora de Yoga Infantil) nos comparte:
“Como profesora de educación primaria, con experiencia tanto en el aula escolar como en el aula de yoga infantil, considero que todas las personas tenemos diferentes maneras de comunicarnos.
La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner describe ocho habilidades:
- lingüística
- lógico-matemática
- espacial
- musical
- corporal-cinestésica
- interpersonal
- intrapersonal
- naturalista
Programar actividades variadas que desarrollen estas inteligencias ayudará a que cada niño pueda expresarse de la manera que mejor refleje su saber hacer, su sentir y su pensar; es decir, su ser integral”.
Es esencial comprender que la adaptación del yoga clásico a la infancia no se sostiene únicamente en el desarrollo corporal y motriz.
Su fundamento es la integridad vital: bienestar, dimensión psíquica, emocional, fisiológica, relacional y creativa. No se trata solo de movimiento, sino de acompañar al niño en todas las dimensiones de su crecimiento.

Yoga en la escuela
💬 Guillermina de Asociación Pachamama Amalurra:
“El yoga puede trabajarse como una herramienta transversal en el aula”.
Incorporar el yoga en la escuela no solo favorece el bienestar individual: también contribuye a entornos educativos más inclusivos y saludables.
¿Cómo podría implementarse el yoga en las aulas?
“El yoga en la escuela debería implementarse para que los niños de hoy sean adultos capaces de expresar sus emociones, sus ideas y sus sentires, y de materializar sus proyectos.
Uno de los pilares fundamentales para enseñar es el pranayama”.“El aula debería ser un espacio de diálogo, no de gritos represivos ni de silencio impuesto. Cuando incorporamos ejercicios de respiración y enseñamos a reconocer una respiración tranquila, nasal y consciente, ofrecemos una herramienta concreta para gestionar las emociones”.
Sabemos que la respiración y el yoga son inseparables. Si observamos con atención, notamos que cuando el estado mental cambia, la respiración también.
Regalar a la infancia la experiencia simple y profunda de conocer su propia respiración (sentirla y prestarle atención sin forzar) es ofrecer una herramienta que puede acompañarles durante toda la vida.
¿Qué técnicas pueden ayudar a que los niños conozcan su respiración de forma natural?
“Un ejercicio muy simple es el raja pranayama: inhalar en cuatro tiempos y exhalar en cuatro tiempos, siempre por la nariz. Esto tranquiliza.
Además, podemos trabajar la meditación a través de la visualización y el enfoque de la atención (algo especialmente valioso en una época donde la concentración es un desafío).
Y los mantras: a los niños les encantan. Son sonidos con un profundo significado ético y emocional que favorecen una cultura de paz”.

El cuerpo como primer hogar
El cuerpo es nuestro compañero: el que ayuda y siempre está.
Quienes hemos transitado caminos de autoconocimiento sabemos cuánto aporta la experiencia corporal: no solo al bienestar, sino también a la ampliación de la conciencia, al registro propio, a una percepción más clara del mundo, al amor propio y a la comunicación con los demás.
La infancia es maestra en la conexión con el cuerpo. Cuando somos pequeños, aprendemos y percibimos el mundo desde él.
Permitir que aflore esa necesidad natural de explorar y expresarse corporalmente es fortalecer el vínculo con el propio ser.
Una responsabilidad compartida
En el marco del Día Internacional del Yoga en la Escuela, impulsado por la UNESCO, recordar la importancia de estas prácticas no es una formalidad: es una responsabilidad.
Sembrar presencia desde pequeños es ofrecer herramientas para habitarse, regularse y vincularse con mayor conciencia.
Y cuando un niño aprende a escucharse, algo en su entorno también comienza a ordenarse.

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¡Namastecita! 🧘





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Cuando mis hijos eran chicos no sabía que existía el yoga, pero ahora estoy muy contento que mis nietos puedan practicar!