A veces el cambio no llega como un gran giro dramático.
Llega más bien como un gesto pequeño: empezar a escucharte con verdad.
La palabra escuchar proviene del latín auscultāre , que significa "prestar atención a lo que se oye"
Hay veces en que la escucha se dirige hacia dentro: notar cómo estamos, qué necesitamos, qué emoción aparece.
Y otras veces ocurren hacia afuera: en lo que nos rodea, en las personas con las que compartimos, en la vida que se mueve a nuestro alrededor.
Muchas veces imaginamos que “escucharse” es un estado perfecto al que se llega y ya está. Pero en realidad es algo mucho más cotidiano: una elección que se hace una y otra vez.
Va y viene. Se aprende y se practica.
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Atención como base de la práctica de yoga
La capacidad de dirigir la conciencia de manera voluntaria : observar la respiración, sentir el cuerpo, permanecer en lo que está ocurriendo ahora. Esa atención es la base de cualquier práctica, porque sin ella las posturas de yoga son solo movimiento sin sentido.
Con el tiempo, esa habilidad empieza a expandirse más allá de la esterilla. Lo que al principio es un gesto pequeño como escuchar la respiración, notar una sensación, insistir en la alineación; se transforma en una manera distinta de prestar atención a lo que oímos en la vida y en nosotras mismas.
Escuchar no es únicamente algo mental. Es algo que involucra a todo el cuerpo.
La palabra yoga suele traducirse como unión y en la práctica se vuelve concreto: sentir cómo el cuerpo se organiza dentro de una postura y reconocerse, implica desarrollar una forma más fina de escucha corporal .
Sentir el apoyo total de las plantas del pie, la curvatura de la columna o una tensión innecesaria, con el tiempo esa escucha crea una relación más consciente con el propio cuerpo y con el entorno.

Por eso, cambiar de rumbo hacia el yoga no siempre significa dedicar la vida entera a esta práctica.
A veces comienza con algo más simple: regalarte unos minutos por la mañana para sentir tu cuerpo, atreverte a nombrar lo que estás viviendo o detenerte a preguntarte con honestidad qué necesitas hoy.
Y muchas veces ese proceso se sostiene con algo muy sencillo:
pequeñas decisiones cotidianas.
Preguntarte cómo estás.
Escuchar lo que sientes.
Ser sincera contigo misma sobre lo que necesitas o lo que deseas.
Entrevista con Cristina de Calma Yoga OM
Hoy conversamos con Cristina de Calma Yoga OM, quien comparte y sostiene su práctica con sensibilidad y presencia.
Cristina cuenta que decidió escucharse y comenzar de nuevo. Después de muchos cambios, dejar su camino como ingeniera en topografía, ser mamá y trabajar en la obra, el yoga la abrazó, y sin buscarlo lo convirtió en su camino.
Conoceremos un poco más de su experiencia y de aquello que ha descubierto a lo largo de su práctica:

Namastecita: ¿Qué fue lo que empezó a nacer en ti las ganas de cambiar de rumbo hacia el yoga?
💬 Cristina:
"Recuerdo mis primeras prácticas como un espacio lleno de contradicciones. La mente juzgaba todo lo que hacía: pensaba que no podría sostener ciertas posturas, aparecían la frustración, el miedo, las agujetas o el cansancio. Y, sin embargo, había algo dentro de mí que siempre quería volver.
Al terminar cada clase sentía una fuerza interna difícil de explicar, una sensación mucho más poderosa que cualquier incomodidad. Ahí nació el camino de practicante: en esa dualidad entre resistencia y llamada interior.
El camino como instructora surgió de la forma más inesperada, gracias a mi amiga Virginia, que fue quien supo canalizar ese mensaje y plantar una semilla en mí. En ese momento yo atravesaba una crisis personal y solo quería regalarme una formación para mí, para estudiar algo que intuía que necesitaba. Sin imaginarlo, de ahí nació Calma Yoga OM. Todo se fue dando de forma natural, siguiendo el fluir de la vida, paso a paso. Y así continúo: confiando en que cuando algo fluye, es porque ahí hay una enseñanza y un camino.
El yoga me enseñó a sentir antes que a entender, a escuchar más allá de lo que la mente puede explicar."
Namastecita: ¿Cómo es tu manera de escucharte y reconocer lo que realmente necesitas?
💬 Cristina:
"Me escucho en la quietud y en el silencio. Espero sin buscar nada concreto. A veces llegan mensajes y otras veces no, pero cuando aparece una verdad interna la recibo como un regalo, sea agradable o incómoda.
La atención y la presencia en la práctica guían al cuerpo, mientras la mente entra en una conversación más íntima y profunda. Siento que el alma sabe y comprende cosas que la razón no siempre puede explicar.
Cada práctica me acerca a ese espacio interno donde nace la confianza. Y la fe, para mí, es una herramienta esencial para reconocer lo que realmente necesito."
En los momentos de duda o confusión... ¿cómo vuelves a encontrar claridad?
💬 Cristina:
"Vuelvo a la práctica y al silencio. Suelto, una y otra vez, los pensamientos que la mente crea cuando quiere respuestas inmediatas.
En esos momentos me entrego a la fe y confío en que algo dentro de mí ya sabe, aunque todavía no pueda verlo con claridad. Me abro a recibir el mensaje cuando tenga que llegar. Muchas veces la claridad no aparece pensando más, sino soltando y permitiendo que se revele."
Gracias Cristina, por tu hermoso testimonio!
Y a tí, ¿Qué prácticas o pequeños gestos te ayudan a escuchar tu cuerpo dentro y fuera de la esterilla de yoga? TE LEEMOS 💛✨
¡Namastecita! 🧘




